Decidí entonces tomar la arriesgada decisión de esperar hasta en mi destino (melgar) encontrar alguien que me arreglara las uñas de manos y pies. Llegue el miércoles y lo primero que hice fue averiguar por la peluquería, me dijeron que no había peluquería como tal pero que en el spa del club depilaban y que había una niña (que así le llaman porque no es niña, mas bien señora) que venia desde Bogotá durante “la temporada” , que se suponía que llegaba en horas de la tarde . La “niña” termino llegando ese día en la noche y yo le había dejado a la encargada del turco mi número celular para que ella me avisara y así apartar turno. Mi abuelito y mi tío también querían arreglarse las uñas, cosa que me dio entre risa y ternura porque son muy pocos los hombres que se arreglan las uñas. Me llamo muchas veces pero yo no oí mi celular, solo después el mensaje que me dejaron diciendo que ella ya había llegado. Así que el jueves en la mañana fui a apartar turno. Aquí la peluquería realmente era un espacio muy reducido pensado únicamente para el manicure y pedicure. Un sofá, un ventilador y una mesa con 2 sillas rimax para trabajar. Nada de imágenes de cortes de pelo, nada de nombres, y solo un espejo de decoración. Fue muy evidente entender como la peluquería fue el lugar menos pensado y mas improvisado del club. Al parecer si hay clientes pero no son muy abundantes, encontraron además el potencial en las uñas porque realmente ni corte de cabello ni blower son elementos importantes en el clima de melgar, no hay pelo que aguante ese bochorno.
Llegue a las 9 y ella al parecer no tenia turno por el momento porque de una me alisto el puesto, yo quería broncearme entonces le pedí turno para cuando bajara el sol ,a eso de las 5 de la tarde .
Llegue a las 5 y ella todavía no estaba, entonces mientras tanto empecé a conversar con la del turco y me dijo que la niña de las uñas, venia de Bogotá todos los fines de semana y en temporada alta. Me dijo que ella no solo atendía ahí en la peluquería de ahí sino que también iba a atender a las habitaciones y cabañas del club si la gente lo prefería. La niña llego 15 minutos después de la cita acordada y eso me sorprendió ya que usualmente es uno el que se demora en llegar a ser atendido, pero estaba conversando tanto con la del turco que no me pareció inconveniente alguno. Tenía un uniforme color beige con borde azul, el pelo recogido y su morral. Ahí entendí que el morral era su peluquería. Cada una se sentó en el puesto y ella empezó a sacar todos los implementos para arreglar las uñas y a organizarlos en la mesa. Yo con el calor que aun tenía estaba más bien adormilada, pero ella no era muy conversadora. Más bien estaba completamente concentrada en el manicure. Empezamos con las manos y luego los pies para el final. Se veía cansada; tímida y me dio la sensación que estaba intimidada, a veces me hablaba de tu o a veces me usteaba , me sonreía y de repente bajaba la mirada . Cuando empezó estaba muy dispuesta, enfocada, de pronto recibió una llamada, se salió , y al entrar ya su cara había cambiado por completo. Miraba cada minuto su celular y suspiraba, pero hacia un esfuerzo muy grande por seguir siendo cordial. No quise preguntar y ella tampoco quiso hablar, así que opte por hablarle de lo que me gustaba que me arreglaran las uñas, del clima del lugar y sonreír como para que ella entendiera que de cierta forma yo sabia que algo malo había pasado. Finalmente me pregunto cual color quería y yo muy emocionada pensé que ese iba a ser el gran tema de conversación para descifrar sus gustos y preferencias en los colores y estilos de esmaltes , pero así no fue; yo le dije me gustan los colores fuertes , como rojo y ella abrió su maleta totto y me saco el primero que encontró , yo ahí para “animarla mas” le dije ay muéstrame cuales tienes , que otros colores , y ahí me di cuenta que ella es quien compra cada uno de los esmaltes , todos de marcas diferentes , unos que se veían mas viejos que otros , y supe que ella es toda su peluquería , a diferencia de las otras que todas tienen siempre una marca de esmaltes definida. Escogí un color que se llama sangre de toro. Cuando fui a pagar yo pensé que se podía cargar a la cuenta de la cabaña en donde estábamos hospedados y con toda la tranquilidad del mundo le dije bueno ahorita te pago, o sino lo anoto en mi cuenta y ella ahí mismo se levanto y me dijo no me tienes que pagar ya. Menos mal estaba mi prima y me presto plata para pagar.
Mateo Lewis es clombiano, pero vive en Boston, lo conoci en Bogota en una fiesta y nos hicimos muy amigos, el tocaba en dos grupos que son Raton Perez y en El Sin Sentido. Esta lleno de tatuajes, le gusta el Rock y esta sacando su primer disco. Estudio 3 mesestres en Berklee, y para pagar el arriendo y demas cosas, tuvo varios trabajos al mismo tiempo que estudiaba pero ninguno le daba tiempo para el estudio y componer. En Bogota el le cortaba el pelo a sus amigos porque le pedian el favor y mientras estudio en Berklee le corto el pelo a unas personas hasta que se hizo popular entre los estudiantes y varias personas lo comenzarona contactar para que les cortara el pelo, viendo lo popular que se habia convertido decidio cobrar por los cortes y vive de eso, corta el pelo a domicilio o en su casa. Cuando viene a Colombia sigue cortando el pelo estos implementos de peluqueria viajan con el.

Me dice que aunque no quiere vivir toda su vida de cortar el pelo, le gusta hacerlo ya que de esta manera a conocido a muchas personas en el hambito de la musica que le han ayudado con la produccion de su disco, le gusta hablar con las personas y aveces en el acto de cortar el pelo se inspira para componer.
Un muy buen artículo con un excelente recuento etnográfico, para lo que citaré las palabras de uribe, mi profesor de seminario de problemas etnográficos, quien solía repetir que "la etnografía es morbosa, se hace en cualquier lugar y a cualquier hora". Lo que ustedes han hecho acá es algo crucial para el trabajo de campo: participar de/en una actividad. Parafrasearé a "Morales", otro docente que dictaba la clase de etnobotánica: "todo se conoce probando" (tenía ochenta años cuando me enseñó sobre el Yagé... Aún sigue vivo)
ResponderEliminarDestacan las observaciones sobre un tema particular y sobre el cual se centró la atención de todo: la improvisación del espacio y la itinerancia.
Hay buenos detalles y comentarios tales como: "me dijeron que no había peluquería como tal pero que en el spa del club depilaban y que había una niña (que así le llaman porque no es niña, mas bien señora)", así como
"ni corte de cabello ni blower son elementos importantes en el clima de melgar, no hay pelo que aguante ese bochorno"
Cabria la posibilidad de registrarlo todo, como por ejemplo el lugar el en el que se guardan los objetos, aunque con este tipo de detalles, no se hace del todo necesario, gracias a frases como: "Ahí entendí que el morral era su peluquería", así como observaciones en las que se hace un recuento de los tipos de esmalte y la variedad de sus marcas.
Un muy buen trabajo de campo!!!